Historia De Vida: Venciendo obstáculos

childfund-ecuador-historia-joselyn

Venciendo obstáculos

Joselyn Tulcanaza tiene 15 años y vive en San Vicente de Casa Fría, una comunidad de la parroquia Julio Andrade, en Carchi, donde las personas se dedican al cultivo de papa y de pasto para el ganado. Según ella, la vida luce distinta desde que empezó la pandemia.

Antes de que se anunciara la emergencia sanitaria, acudía todos los domingos por dos horas al programa de ChildFund. En este espacio, al que asiste desde los cinco años, compartía con sus amigos, participaba en dinámicas, aprendía sobre democracia y se divertía. “Incluso, en el curso juvenil en el que estábamos, planeábamos ir de camping”, recuerda con nostalgia.

Todos esos planes quedaron suspendidos y la incertidumbre por los cambios aumentó. Una de las cosas que le generó más temor fue recibir las clases de colegio, que eran presenciales, en modalidad virtual. En su comunidad, alejada del centro, no existían antenas para Internet. Con lo de la pandemia empezaron a instalarlas. A pesar de esto, su papá, que es jornalero y recibe un tratamiento de quimioterapia, no podía redoblar sus esfuerzos para costear este servicio.

Afortunadamente, Joseph, su patrocinador, la apoyó con el pago mensual del Internet y, gracias a esto, ahora Joselyn puede conectarse a sus clases en línea y dar lo mejor de sí para alcanzar su sueño: terminar la secundaria. Confiesa que no fue fácil, aunque hay materias que disfruta mucho como Física. “Las clases ‘online’ son más complicadas, es más difícil entender los temas y se dificulta aún más el aprendizaje”, comenta. Pero cuando no basta con la explicación de sus profesores, se dedica a investigar información adicional disponible en la web.

Joselyn divide su rutina entre los estudios y las tareas del hogar. Siempre prepara el desayuno y la cena para sus padres que salen a trabajar. A veces, también cuida a sus sobrinos, de cuatro y dos años, para que su hermana pueda culminar sus estudios. En sus tiempos libres, juega fútbol con sus vecinos y suele escribir cartas a su patrocinador para contarle que está bien, que tiene una buena relación con sus seres queridos y que, gracias a su apoyo, continúa mejorando en el colegio